La irrupción de The Dillinger Escape Plan en la escena musical fue un cambio complejo para la industria; la deconstrucción de aquella tan pulida estructura de una canción fue un punto de quiebre en lo que hace la banda de New Jersey. Quizás, junto a Converge le han dado al movimiento under una fresca interacción con nuevos sonidos, integrándose de manera paulatina y abriéndose paso tal como son: Caos.
El quinto disco de la banda es una exposición de principios e ideales. La irrupción de compases impares y estructuras caóticas para el oído promedio; hacen de One of Us Is The Killer una placa característica de la banda. No así bien se da una exploración dentro de su experimentalidad, la composición del disco es un deleite dentro de aquella deconstrucción de la estructura musical y las divergentes influencias del cuarteto.
La placa inicia con el primer sencillo publicado, Prancer entrando de ello a las delirantes guitarras altas y caóticas secciones de batería sumadas a la estruendosa y potente voz –a gritos- de Greg Puciato expulsando rabia a caudales. La particularidad, es la unión de un amplio espectro de estilos musicales junto a sus dispares compases y formas de escribir cada línea instrumental; lo cual, queda explícitamente demostrado en temas como Understanding Decay, Magic That I Held You Prisoner y When I Lost My Bet.
Si bien la estructura lírica se mantiene estable no creando una innovación (que se podría necesariamente esperar) la crudeza de la batería le otorga una profundidad totalmente nueva al sonido ya conocido y digerido anteriormente en sus trabajos. Hero of the Soviet Union y la interesante CH 375 268 277 ARS son ejemplos incesantes de aquella reducción de las limitaciones estructurales.
El álbum finaliza con The Threat Posed by Nuclear Weapons; un cierre excepcional de donde brota la confusión y el ordenamiento creado por The Dillinger Escape Plan, haciendo de este, un disco capaz de sostener el nombre de la banda y su trayectoria a lo largo de una escena poco explorada; debido en gran parte, a ser una creación de éstos y sus intrincadas obras de ingeniería del sonido al crear pasajes como los expuestos luego de tres años sin presentar nada nuevo.
Luego de presentar durante 6 horas seguidas ‘’Sorrow’’ en un acto de arte conceptual (a éste punto); The National llega con un nuevo disco a su haber, reemplazando al aclamado álbum de 2010, High Violet. Ya decía Matt Berninger hace unas semanas sobre un disco, ‘’lejano de lo oscuro’’ y sus preocupaciones sobre la vida y ser padre; el choque con la realidad será para más de alguno algo complejo.
Luego de tocar durante 6 horas consecutivas una de sus canciones más tristes y dulces dentro de su discografía; ¿Qué se puede extraer? Un pequeño adelanto de lo que es Trouble Will Find Me, casi un statement sobre el compositor de las líricas y la estética de la banda. Una aproximación peligrosa a aquella mezcla de música melancólica y existencialismo, un verdadero retrato a lo que podría ser, su cosmovisión de la vida.
Lanzados tres adelantos del disco, Demons, Don’t Swallow The Cap y Sea Of Love la impronta no es evocar queridos temas de discos como Boxer; es la creación final de un sello característico de la banda, aquél roce entre la vida y la muerte. Sin desligarse de una estética que ha quedado plasmada desde el comienzo en 2001; el sonido de la placa destaca aun más la voz cruda y casi sufrida de Matt Berninger, otorgándole así, la introducción a lo denso y complejo de su música.
El disco se abre con I Should Live In Salt, seguido por dos de los lanzamientos prematuros, dejando en claro sobre qué trata: Resignación. Posteriormente, uno de los puntos espléndidos se da con Fireproof, el concepto queda arraigado con el cuarto corte, haciéndolo a ciertos puntos, una puñalada a los oídos. Si bien, no se desligan de sus particulares; como lo son tiempos de batería acelerados y guitarras cubiertas por la voz de barítono del vocalista, la selección de los singles no fue la ideal, Graceless es una de aquellas canciones hechas para ser un single radial de los charts, una melodía que se agolpa a los oídos y se ciñe al día a día, es pegajosamente The National.
A más de alguno, lo tocará This Is The Last Time o quizás, Pink Rabbits siendo cortes que quedarían perfectos en cualquiera de sus discos. No bien, se da el puntapié; la tristeza se colude con la musicalización de las canciones, creando una atmósfera densa e incluso a ratos tétrica; no logrando lo que antes han hecho, sí rescatándose como banda.
Nadie quedará indiferente frente a lo que The National está haciendo, una mezcla de arte y desolación que solamente ellos han podido lograr a través de los años, uniendo armonías cándidas junto a una voz desgarradora y letras que golpean el cuerpo. Hasta el momento, se espera un tour norteamericano/europeo; dejándose caer por el país durante la primera versión del festival Lollapalooza en 2011.
I didn’t feel anything.
Cuando se deja de dormir (ya sea tanto por mala posición en el colchón o por razones externas); todo parece ir más lento, más sereno, e incluso a veces, parsimoniosamente terrible. El tiempo va en cámara lenta y todo estremece.
¿En qué refugiarse? Pues, los cigarrillos matan paulatinamente los pulmones y calman la ansiedad, los libros succionan el alma (al igual que las películas y la música), los tatuajes se quedarán ahí hasta el día que mueras como una evidencia diaria y constante de una memoria, el alcohol solamente se siente agradable un rato, las drogas son pasajeras, las personas, también. En definitiva; ¿qué queda? Nada, ni las pastillas, ni el ejercicio, ni vomitar pequeños cachorros de león o dibujar mariposas con alas que parecen ser millones de ojos mirando hacia sus adentros.
¿Mi caso? Pues, no te acostumbras nunca. Sigues durmiendo utilizando media cama, manteniendo tus costumbres aunque ya no sirvan de absolutamente nada, sigues intentando levantarte cuando marcan las 6 a.m., sigues intentando estudiar, sigues intentando comer: ¿Para qué? Para que algún día deje de no dormir más de tres horas o llore motas de algodón solamente por felicidad.